Historia
La fiesta de quince años es una celebración que tiene sus orígenes en las antiguas tribus indígenas Mayas. Esta es una fiesta que se celebra en honor a una señorita que recién está entrando a la pubertad. Este ritual entre los Mayas consistían en que las doncellas eran presentada s a la tribu como fuerza vital de las mismas, capaces de dotarlas de guerreros. Era entonces cuando se les confiaba una misión y una responsabilidad para con la comunidad y la comunidad las aceptaba a su vez, como parte activa de ella.
Con el transcurso de los años esta tradición se ha exparcido en muchos países de habla hispana. Esta tradición es altamente Católica, aunque se celebra también en iglesias cristianas. Casi se toma por dado que fueron los conquistadores españoles quienes trajeron la tradición a América. Los conquistadores tomaron la celebración pagana y la convirtieron a la iglesia, al igual que otras ceremonias en un esfuerzo por catolizar a los pueblos indios y la danza fue reemplazada por el Vals.
Tradición
La celebración de los quince años es un momento muy especial en la vida de toda joven. Es el tan esperado momento que marca la transición de niña a mujer. La tradición nos dice que se le celebra una fiesta donde ella desfila junto a su parejo, puede ser el chico de su elección, su novio o un chico que sea parte de su familia. También se incluye a 14 parejas las cuales cada una de ellas hacen la representación de las diferentes etapas de la vida de la jovencita comenzando con la infancia y siempre representada por una pareja de niños desfilantes.
Así, están las “las muñecas de la quinceañera”, vestidas con tocado y traje de fiesta, y que simbolizan el último juguete que recibe la muchacha. También la almohadilla para las firmas, la canasta de flores, el almohadón para hincarse en la liturgia, el ramo de flores, el zapatito de tacón.
Entre los parientes o amigas de la homenajeada se elige a la florecita, que es una niña de unos ocho o nueve años a la que se viste igual que a la quinceañera y que la acompaña durante toda la fiesta, como imagen que recuerda la infancia que abandona.